Garantías de placas solares: qué cubren realmente

Persona subrayando las condiciones importantes de un contrato de garantía

«25 años de garantía» suena tranquilizador hasta que algo falla y descubres que esa cifra se refería solo a una parte del sistema, y no a la que se ha roto. Vamos a desglosar qué cubre cada garantía.

No hay una garantía, hay cuatro

En una instalación fotovoltaica conviven varias garantías distintas, con plazos y responsables diferentes:

  • Garantía de producto de los paneles (la da el fabricante).
  • Garantía de rendimiento de los paneles (fabricante).
  • Garantía del inversor (fabricante del inversor, no el de los paneles).
  • Garantía de la instalación o mano de obra (la empresa instaladora).

Confundirlas es el origen de casi todos los disgustos.

Producto frente a rendimiento

Garantía de producto

Cubre defectos de fabricación y fallos materiales del panel: delaminación, fallo de los diodos, defectos del marco o del vidrio. Es la garantía más corta de las dos.

Garantía de rendimiento

Es la larga, habitualmente 25 años, y la que aparece en la publicidad. No cubre averías: asegura que el panel mantendrá un porcentaje mínimo de su potencia original a lo largo del tiempo, típicamente en torno al 80-85 % a los 25 años.

Dicho claro: si a los 12 años tu panel se agrieta, no te ampara la garantía de 25 años, sino la de producto. Por eso una garantía de producto larga es mejor señal de calidad que un titular de 25 años que todos los fabricantes ofrecen.

El inversor va aparte

Es el componente que más probablemente falle, y su garantía es sensiblemente más corta que la de los paneles. Muchos fabricantes permiten ampliarla pagando en el momento de la compra.

Merece la pena valorarlo: es la pieza cara que con más probabilidad tendrás que tocar.

La garantía que más se olvida: la instalación

Los fabricantes garantizan sus equipos, pero nadie garantiza que estén bien montados excepto quien los montó.

Esta garantía cubre lo que en la práctica más problemas da:

  • Goteras por fijaciones mal selladas.
  • Conexiones defectuosas.
  • Estructura mal anclada.
  • Errores de configuración del inversor.

Pregunta expresamente cuántos años cubre la mano de obra y exígelo por escrito en el presupuesto. Y ten presente algo incómodo: si la empresa desaparece, esta garantía desaparece con ella. Es una razón de peso para elegir instaladores con recorrido.

Lo que ninguna garantía cubre

  • Fenómenos meteorológicos: granizo, rayo, vendaval. Eso es cosa del seguro.
  • Robo o vandalismo.
  • Daños por manipulación indebida: pisar los paneles, limpiarlos con productos abrasivos o a presión.
  • Falta de mantenimiento documentada.
  • Producción menor por sombras nuevas (un árbol que creció, una obra vecina).

Cómo no perder la garantía

  • Guarda toda la documentación: facturas, fichas técnicas, certificados y números de serie de los equipos.
  • No manipules la instalación por tu cuenta ni dejes que la toque alguien sin cualificación.
  • Respeta las condiciones de mantenimiento que indique el fabricante.
  • Documenta las incidencias con fotos y fechas.
  • Registra los equipos si el fabricante lo exige para activar la garantía extendida.

Preguntas para el presupuesto

  • ¿Cuántos años de garantía de producto tienen los paneles? ¿Y de rendimiento, con qué porcentaje al final?
  • ¿Cuántos años el inversor? ¿Se puede ampliar y cuánto cuesta?
  • ¿Cuántos años garantizáis vuestra mano de obra?
  • Si falla un equipo, ¿quién lo gestiona: vosotros o yo con el fabricante?
  • ¿La sustitución incluye la mano de obra de desmontaje y montaje, o solo el equipo?

Esa última pregunta es especialmente importante: un panel gratis no sirve de mucho si te cobran la visita, el desmontaje y el montaje.

Contenido divulgativo. Las condiciones de garantía varían según fabricante y contrato: revisa siempre la documentación concreta de tus equipos.

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